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Lionel Messi continúa en la Argentina esperando un resultado negativo de coronavirus para poder viajar a Francia e incorporarse al Paris Saint Germain, que tendrá su primer partido de Ligue 1 este domingo 9 de enero contra Olympique Lyon.

El astro rosarino se testea cada 24 horas y se mantiene en «buen estado», según le comunicaron personas cercanas al futbolista a Télam.

Es que si bien Messi cuenta con avión privado, el requisito para ingresar al país europeo es un testeo negativo o un informe del alta de coronavirus en los últimos 90 días. De hecho, el delantero dio positivo el pasado 26 de diciembre y se encuentra transitando los últimos días de cuarentena en Rosario.

Messi se mostró en varios eventos sociales masivos, sin ventilación, distancia ni barbijo durante los mismos y a los pocos días contrajo la enfermedad pandémica.

FUENTE: TELAM

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Argentina brilló ante Italia: lo goleó 3-0 en Wembley y es campeón de la Finalissima

Con tantos de Lautaro Martínez, Ángel Di María y Paulo Dybala, el campeón de América se impuso por 3 a 0 en Londres y sumó una nueva estrella. Fue la primera vez que la Albiceleste logró ganar en el mítico estadio británico

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Argentina brilló ante Italia: lo goleó 3-0 en Wembley y es campeón de la Finalissima

Con un Lionel Messi cuasi superlativo y un andamiaje colectivo casi sin fisuras, la Selección argentina venció a Italia por 3 a 0 para alzarse con la Finalissima, en el partido que disputan en Wembley y que enfrentó a los campeones de Sudamérica y Europa.

El equipo argentino marcó a través de Lautaro Martínez, a los 28 minutos y Angel Di María, a los 45, ambos en el primer tiempo, y en el último minuto de juego aumentó Paulo Dybala, y de esta manera se quedó con el título que ponen en juego la Conmebol y la UEFA.

Esta fue la primera vez que una Selección argentina consiguió un triunfo en el mítico estadio londinense, que además le dio un trofeo internacional, que no se disputaba desde 1993, cuando la albiceleste le ganó a Dinamarca por penales, en el equipo que conducía Diego Maradona.

Si bien Argentina arrancó queriendo ser protagonista, tardó varios minutos en acomodarse, porque Italia supo aprovechar los espacios y ganó la pelea en el mediocampo, donde la albiceleste se mostró demasiado floja en la marca.

Un tiro libre de Messi, que pegó en la barrera, y un remate de Raspadori, le dieron emotividad a un partido que resultó intenso en la marca y en la forma de romper líneas.

Argentina mostró algunos desacoples en el retroceso, y en ese sentido Italia logró aprovechar con la capacidad de conducción de Jorginho.

Un cabezazo de Belotti que capturó «Dibu» Martínez trajo como respuesta un remate de Messi que tapó Donarumma.

Sin embargo, una pronta recuperación del balón por parte de Tagliafico, le dejó el balón a Lo Celso y éste a Messi, quien aguantó por la izquierda, desbodó y el centro lo encontró a Lautaro Martínez en el medio del área para vencer a Donnarumma.

Casi enseguida, un error del propio Lautaro lo aprovechó Barella, para rematar desde afuera, pero «Dibu» Martínez envió el balón al córner.

Argentina supo aguantar la presión de Italia, sobre todo cada vez que quiso salir jugando desde el fondo, y en la última jugada del primer tiempo, Lautaro Martínez sacó a pasear a Bonucci, habilitó a Di María, quien ingresando por la espalda de Chiellini, venció a Donnarumma con un sutil toque de zurda para el 2 a 0 parcial.

 

Para la segunda parte Italia metió tres cambios desde el arranque, para tratar de emparejar las acciones en algunos sectores del campo, pero Argentina parecía letal de tres cuartos de cancha hacia adelante, porque la potencia de Lautaro Martínez se llevó a la rastra a los defensores «azurros».

La multiplicidad y el sacrificio de algunos jugadores como De Paul y el propio Di María encontraron respuesta en Guido Rodríguez -siempre bien ubicado para la recuperación- y Lo Celso, socio silencioso de Messi.

El capitán argentino ganó confianza en cada intervención y fue intratable para la defensa italiana, y en dos ocasiones probó los reflejos de su compañero en el PSG Donarumma, quien debió esforzarse para sacar un remate de afuera del área y taparle un mano a mano.

«Dibu» Martínez casi que no tuvo trabajo en el segundo tiempo, en parte porque Italia careció de ideas para poder coordinar alguna acción de riesgo y porque Argentina se mostró muy bien plantada defensivamente.

Cada arranque de Messi o bien de Di María, llevó peligro hasta el área italiana, pero la falta de puntería o la capacidad del arquero «azurro» hicieron el resto para impedir una goleadam, pero en el final un contrataque de Messi terminó en un zurdazo de Dybala para colocar el balón lejos de Donnarumma.

Síntesis:

Finalissima.

Argentina 3 – Italia 0.

Estadio: Wembley (Londres).

Árbitro: Piero Maza (Chile).

Argentina: Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian Romero, Nicolás Otamendi, Nicolás Tagliafico; Rodrigo De Paul, Guido Rodríguez, Giovani Lo Celso; Lionel Messi, Lautaro Martínez y Ángel Di María. DT: Lionel Scaloni.

Italia: Gianluigi Donnarumma; Giovanni Di Lorenzo, Giorgio Chiellini, Leonardo Bonucci, Emerson; Matteo Pessina, Jorginho, Nicolo Barella; Federico Bernardeschi, Giacomo Raspadori y Andrea Belotti. DT: Roberto Mancini.

Goles en el primer tiempo: 25m Lautaro Martínez (A), 45m Di María (A).

Gol en el segundo tiempo: 45m Dybala (A).

Cambios en el segundo tiempo: al inicio por Manuel Locatelli por Bernardeschi (I), Manuel Lazzari por Chiellini (I) y Gianluca Scamacca por Belotti (I), 18m Leonawrdo Spinazzola por Pessina (I), 30m Exequiel Palacio por De Paul (A), 31m Alessandro Bastoni por Emerson (I), 39m Germán Pezzella por Romero (A) y Julián Alvarez por Lautaro Martínez (A), 45m Paulo Dybala por Lo Celso  (A) y Nicolás González por Di María (A).

Escrito por Noticias Argentinas

NA – Buenos Aires, Argentina

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Deportes “El clima era muy malo y escapé del club”

Luiz Alberto arribó al Xeneize en 2010, pero duró apenas cuatro meses: hoy gestiona un taller mecánico y administra un club. En una entrevista con Infobae, cuenta por qué no se adaptó y ofrece detalles de la interna de aquel vestuario: “No rendíamos por las diferencias que había”

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Deportes “El clima era muy malo y escapé del club”

“El ambiente de Boca era tan malo que no se podía hacer nada”. De esta manera, se presenta Luiz Alberto Da Silva Oliveira, un ex marcador central brasileño que vistió la camiseta Azul y Oro en el 2010, época en la que el plantel estaba dividido por las diferencias que existían entre Juan Román Riquelme y Martín Palermo, que hoy parecen atravesar mejores tiempos, con diálogo fluido desde sus nuevos roles, uno como vice del Xeneize y el otro como director técnico de Aldosivi.

“No hubo un buen clima y se notaban las diferencias que había entre Román y Palermo, que eran dos estrellas con un ego muy grande dentro de Boca. Eso no ayudaba y no era bueno, principalmente para los chicos de la cantera que subían a Primera. Por eso no rendíamos, porque esas diferencias no le hacían bien al equipo, más allá de que en el campo de juego dejaban de lado sus problemas personales. El clima fue muy malo en todos los sentidos”, cuenta Da Silva, quien hoy con 44 años administra un taller mecánico y un club en Niterói, donde reside junto a su familia.

Había debutado a los 16 años en la primera de Flamengo (1993 a 2000), donde jugó 166 partidos y convirtió 5 goles, antes de partir al Viejo Continente. En Europa defendió los colores del Saint Etienne francés (2000/2001) y la Real Sociedad española (2001/2002 y 2004/2005). En su país, además, vistió las camisetas de Internacional (2002), Atlético Mineiro (2003/2004), Santos (2005/2006) y Fluminense (2007 a 2009).

Incluso, la historia de Luiz Alberto guarda un capítulo con la selección brasileña. Fue en la Copa Confederaciones de 1999, disputada en México (se quedó con el título al derrotar en la final a la selección local). Dirigido por Vanderlei Luxemburgo, compartió plantel con Dida, Ronaldinho Gaúcho, Alex, Marcos, Flávio Conceição, Zé Roberto y Vampeta, entre otros.

En febrero del 2010, el ex defensor carioca llegó a Boca. Su arribo generó expectativas. Tenía 32 años, llegaba libre, pero arrastraba una larga inactividad que cargaba luego de su polémica salida de Fluminense.

“Cuando llego, estaba Abel Alves como entrenador, a quien subieron desde la reserva tras la salida de Alfio Basile. El Chueco me dijo que quería contar conmigo y verme jugar. Pero me apuró, porque a los 10 días me puso frente a Estudiantes de La Plata. Yo pensé que iba a hacer una pretemporada de por lo menos tres semanas. Pero el club necesitaba un defensor urgente, que viniera, se pusiera la camiseta y jugara. Y yo no estaba en condiciones de hacerlo”, revela Luiz Alberto, en diálogo con Infobae.

Para colmo, apenas arribó al club de la Ribera, en su primera práctica se vio exigido físicamente y solo aguantó 20 minutos. “Al otro día que llegué a Buenos Aires, me levanté a las 6 para sacarme sangre y luego tuve que ir a entrenar. Quedé muerto, porque no estaba acostumbrado a tanta exigencia física”, relata quien disputó siete partidos oficiales, entre ellos el Superclásico, con victoria por 2 a 0 con goles de Gary Medel.

-Qué es de su vida, Luiz?

-Estoy en Brasil. Vivo en Niterói, Río de Janeiro, junto a mi esposa y mis tres hijos, dos chicos y una chica. Uno está atajando en las juveniles de Vasco de Gama con 16 años, y el otro juega en Bangú como defensor. Con el tiempo, pretendo ser agente de jugadores. Voy a empezar a representar a mis hijos, ya que están en el mercado. Si las cosas van bien, la idea es escoger otros futbolistas.

-¿Cómo observa el fútbol actual?

-Está muy dinámico, muy rápido, y totalmente diferente a cuando empecé a jugar en Brasil, que era mucho más tranquilo. Hoy se juega más rápido y con un juego muy físico.

-¿Qué recuerda de su paso por Boca?

-Fue muy difícil jugar en Boca. Primero, porque el club no estaba viviendo un buen momento como pasa hoy. Segundo, porque necesitaban fichar un defensor, yo había quedado libre de Fluminense en el 2009, me ofrecieron Boca, pero venía de un año parado, sin jugar, y me costó agarra ritmo. Igualmente, no lo pensé dos veces, imagínate, fui directo.

-¿Cómo fue su llegada al club de la Ribera?

-Arribé el 2 de febrero de 2010, en condición de libre, luego de mi paso por Fluminense. Cuando llegué, estaba Abel Alves como entrenador, que era el técnico de la Reserva y tras la salida de Alfio Basile lo subieron a Primera. El Chueco me dijo que quería contar conmigo y verme jugar. Pero me apuró, porque a los 10 días me puso frente a Estudiantes de La Plata.

-¿Con qué se encontró cuando arribó al club?

-Cuando llegué, pensé que iba a hacer una pretemporada de por lo menos tres o cuatro semanas, pero el club necesitaba un defensor urgente, que llegara, se pusiera la camiseta y jugara. Yo no estaba en condiciones, sin embargo, debuté de titular en La Bombonera.

-¿Cómo fue su debut?

-Estuvo bien, tranquilo. Las cosas no estaban bien en Boca, pero hicimos un buen juego. Fue mi primer partido en Lla Bombonera. Comenzamos ganando 1 a 0 con gol de Palermo, pero después nos empataron. Me sentí bien jugando de local. Pero luego se hizo difícil, porque el equipo no andaba bien y el clima del plantel era muy malo. Además, cuando estás mucho tiempo sin jugar se te complica entrar rápido en juego, ¿no?

-¿Le costó adaptarse?

-Sí, mucho. Si hubiera tenido un tiempo previo de preparación, hubiese rendido. Pero me apuraron a la semana y media de llegar, y no rendí; no pude prepararme bien. Llegaba con mucho tiempo sin haber sumado minutos en cancha y encima no entrenaba, porque había quedado libre del Flu.

-¿Por qué había un mal clima en Boca?

-Porque pasaba de todo. La dirigencia encabezada por Jorge Amor Ameal, actual presidente, manejaba mal el club. Encima, había muchos cambios de entrenadores. Me quedé durante cuatro meses y me fui. En ese tiempo, Boca tuvo tres directores técnicos y es muy difícil atravesar esa situación, debés adaptarte todo el tiempo. Por ese motivo, el club no pasaba por un buen momento y se hacía complicado mantenerse en la institución.

En el Superclásico que disputó, que Boca ganó 2-0 con goles de Gary MedelEn el Superclásico que disputó, que Boca ganó 2-0 con goles de Gary Medel

-¿Qué sintió al jugar en La Bombonera?

-Fue espectacular, especialmente cuando disputé el Superclásico. Se siente un poco de miedo por la afición que está cerca y vibra toda la cancha. Igualmente, he jugado con Flamengo en el Maracaná de Río de Janeiro la final de la Copa de Brasil contra Gremio ante 130 mil personas en 1997 y fue una locura. Así que estaba acostumbrado a un clima caliente y lleno de gente. Me encantaba jugar en La Bombonera.

-Jugó en Santos también.

-Sí, dos años, y la cancha es muy parecida a la de Boca. La afición no es parecida, pero la cancha sí, pequeñita y cerca del público. Me encantaba jugar en esas condiciones.

-Fue parte del plantel del Xeneize en el momento en el que estaba dividido con Riquelme de un lado y Palermo del otro. ¿Cómo vivió aquella situación?

No había amistad entre Riquelme y Palermo. Era un vestuario raro y difícil de estar. Conmigo estaban tranquilos, no tuve problemas con ninguno. Nunca vi una pelea, tampoco un charla entre ambos, pero se notaba que no se llevaban. El entrenador no se metía ni hablaba con ellos, todos divididos.

-O sea, ¿no había ningún tipo de vínculos entre ellos?

-No, no lo había, no se hablaban ni se saludaban, pero en la cancha todo era diferente, porque los dos marcaban diferencias en el juego. Yo no era ni de un grupo ni del otro, me quedaba tranquilo, apartado y junto a Claudio Morel Rodríguez. No tenía trato cercano con ninguno de los dos, cada uno estaba en su sitio. Cuando el entrenador entregaba los trajes, la ropa de entrenamiento, hacíamos fútbol. Pero fuera del campo, cada uno tenía sus amigos. Nunca los vi charlar, pero en la cancha los dos se mataban.

-¿Compartió momentos fuera del ámbito laboral con alguno de ellos?

-Luego de los entrenamientos, como a Riquelme le gustaba ir comer choripanes a una parrilla pegada a La Bombonera, había días en los que me invitaba e iba junto a sus amigos del plantel. Román llegaba a la parrilla y se ponía a cocinar los choripanes y hacía el asado. Íbamos seguidos. Él era un amante de los choripanes (risas).

-¿Qué ambiente se generó en el plantel a raíz de las diferencias que existían entre Riquelme y Palermo?

-No había un buen ambiente y se notaban las diferencias que existían entre Román y Palermo, que eran estrellas, dos futbolistas que tenían un ego muy grande dentro de Boca. Eso no ayudaba al equipo y no era bueno, principalmente para los chicos de la cantera que subían al primer equipo. Por eso no rendíamos en el campo de juego, porque esas diferencias no le hacían bien al conjunto, más allá de qué en el campo de juego dejaban de lado las diferencias personales. El clima fue muy malo en todos los sentidos.

-¿Cómo fue su primer día de entrenamiento?

-Muy difícil. Al otro día de que llegué a Buenos Aires, me levanté a las 6 para ir a sacarme sangre, y luego tuve que ir a hacer mi primer entrenamiento físico como loco. Quedé muerto porque no estaba acostumbrado. Eso me pasó porque llegué la noche anterior y no dormí bien. Al día siguiente, tuve que hacer la revisión médica y no estaba en condiciones.

-¿Se pudo adaptar a la cultura argentina?

-Es muy distinta a la de mi país, muy diferente, y recibí otro trato. Para mi familia fue muy difícil porque los niños se quedaron cuatro meses sin poder ir a la escuela. Y mi esposa estaba preocupada por esa situación, ya que ellos no podían estudiar. Vivía en Puerto Madero y es increíble, un barrio muy lindo.

-¿Qué tipo de trato recibió?

-En primer lugar, la aceptación de mis compañeros no era buena. Estaba siempre solo. En el vestuario, estaba aislado. Después del entrenamiento, me bañaba y volvía casa. Estaba acostumbrado a otro trato en Brasil. En mi país, cuando un extranjero viene a jugar tiene mucha más contención que en Argentina, porque el brasileño te llama para ir a la casa, te lleva a comer afuera y se arma encuentros de familias. En cambio, allá es más difícil que eso suceda y recibí una trato más frío porque, salvo cuando fui un par de veces a la parrilla con Román, después no salía con mis compañeros y me la pasaba todo el día en mi casa, sin poder salir a la calle.

-¿Fue una buena experiencia venir a jugar a Boca?

-No fue una buena experiencia venir a jugar a Boca, una pena. Porque, mas allá de que no estaba preparado físicamente para hacer mi juego, vine con muchas expectativas y entusiasmo de jugar en el equipo más importante de Argentina. Fue un momento muy complicado por haber estado tanto tiempo sin jugar y por el mal clima que había en el plantel. No es lo mismo venir a Boca ya preparado físicamente para jugar, que si necesitás en mini pretemporada como yo pretendía.

-¿Qué promesas le hizo la dirigencia que no cumplió?

-La única promesa que no cumplieron fue la de entregarme un coche para trasladarme de mi casa al entrenamiento. Me lo habían prometido, pero nunca me lo dieron, y tuve que viajar en taxi todos los días.

-¿Pero después le reembolsaba la plata el club?

-No, lo pagaba yo de mi bolsillo, no me lo pagaba Boca. Con mi familia me movía por todo Buenos Aires en taxi. Eso no era bueno para nosotros y fue una de las cosas que puse en la balanza para decidir dejar el club y volver a Brasil. Fui a la Argentina junto con mi mujer, dos de mis tres hijos, una empleada doméstica, y teníamos mucha dificultad para ir al supermercado.

-¿Por qué?

-Cada vez que íbamos al supermercado necesitábamos dos taxis y muchas veces no podían cogerlos. No entrábamos todos en uno, ya que iba yo, mi mujer, mis dos niños y la empleada doméstica. Entonces, teníamos que tomarnos dos taxis, inclusive hasta para ir al centro porteño para conocer un poco la ciudad.

Tiene dos hijos futbolistas y proyecta dedicarse a representarlosTiene dos hijos futbolistas y proyecta dedicarse a representarlos

-¿Qué argumento le dio Boca para no darle un auto?

-Yo se lo pedí, pero nunca me lo habilitaron, lo habló mi representante. Eso fue un pedido en especial que le hice y es difícil comprar un coche en Brasil y traerlo a la Argentina. Es lo único que no me cumplieron. El resto, sí. Cobraba al día en pesos argentinos todos los meses y luego los cambiaba a dólares en el mercado negro.

-¿Por qué se dio su salida del club?

-A los cuatro meses de haber llegado fui a hablar con los dirigentes para pedirles irme de Boca y volver a Brasil con mi familia. Rescindí mi contrato que era por un año. Había un clima caliente y no me sentía cómodo. Cambiaron al entrenador a los dos meses de haber llegado y este nuevo no me tuvo en cuenta, ya que tenía su equipo formado y no contaba conmigo. Yo todavía tenía mercado en Brasil y decidí rescindir mi vinculo.

-¿Vivió una etapa difícil en Boca?

-Sí. Los cuatro meses que viví en Boca fueron los más difíciles de mi carrera, porque en los demás equipos de mi carrera yo no pedí salir, pero en Boca sí, escapé del club. No me sentía cómodo. Salía del entrenamiento, me iba a mi domicilio y me quedaba ahí, no hacia otra cosa y por eso me sentía mal. En mi país, vivo diferente y difícilmente me quede en mi casa, solo estoy para dormir. Me la pasaba de mi casa al entrenamiento y del club a mi casa, eso me hacía muy mal. Por el poco tiempo que estuve no pude hacer amistad y no podía moverme por Buenos Aires porque no tenía auto. Lo peor es estar viviendo aquella situación en familia, porque estando solo la podía soportar.

-¿Le recomendaría a su hijo que venga a jugar a Boca?

-No se lo recomendaría, Boca es un club muy difícil. Igualmente, mi hijo de 16 años está en la selección base de Brasil, es portero, y es complicado que se vaya de su país.

-Con la camiseta Azul y Oro enfrentó a River. También, disputó con Flamengo un duelo contra Botafogo. ¿Hay similitudes o diferencias entre ambos clásicos?

-Son parecidos, pero en la Argentina se vive mucho más fuerte un Superclásico. Argentina se para cuándo se disputa un Boca-River. Es impresionante. Es el partido más importante del mundo, porque un Barcelona-Real Madrid es distinto, pero desde el lado futbolístico y en cuanto a la afición y las repercusiones que deja el juego, el Boca-River es único. Jugué un solo Superclásico en La Bombonera y ganamos 2 a 0. Ya está, no perdí contra River (risas).

-¿Se compara la hinchada de Boca con la de Flamengo?

-Es distinta. Una diferencia tiene que ver con el aliento, porque la hinchada xeneize no para de cantar, se pasa todo el partido alentando (risas). La del Flamengo en el Maracaná tiene momentos en los que se queda un poco más tranquila, pero las dos son bellísimas de observar.

-¿Es Flamengo el gran candidato a ganar la Copa Libertadores 2022?

-No, para nada porque no es un buen momento el que vive Flamengo en Brasil. Va a tener muchas dificultades, porque aún no está ajustado el equipo. Le falta un poco de ritmo y buen juego.

-Jugó en Santos, clásico de Corinthians. ¿Como observa al Timao, rival de Boca por Copa Libertadores?

-Corinthians tiene un buen equipo, será un duelo atrapante para ver. Cuenta con un buen plantel de futbolistas como Willian, que está viviendo un presente espectacular, con Paulinho, que es muy buen mediocampista con pasado en la selección brasileña, con Júnior Moraes que está recuperando su forma. El equipo está con ritmo. Vino a Rio de Janeiro a ganarle 3 a 0 a Botafogo, y le pudo haber hecho por más goles. En cambio, Boca no llega bien por el momento que está viviendo. Riquelme está teniendo problemas con Sebastián Battaglia y eso puede repercutir en el juego, es complicado entonces.

-Fue compañero de Román y Sebastián. ¿Se pelearon los dos algún vez en el vestuario?

-Ambos son personas de mucho carácter y se notaba cuando compartíamos plantel. No vi una pelea entre ellos cuando estábamos en el vestuario, pero espero que dejen sus diferencias de lado y hagan lo mejor para Boca. El club es solamente uno y si ocupan cargos dentro de la institución no tienen por qué pelear, eso perjudica al Xeneize.

-¿Cómo era Battaglia como compañero?

-Una buena persona, ya tenía perfil de entrenador. Era muy tranquilo, hablaba poco, pero bien. Apoyaba y motivaba a sus compañeros. Tenía un perfil de líder.

-¿Qué balance hace de su paso por el seleccionado brasileño?

-Me fue bien las cuatro veces que estuve, entre 1998 y 1999. El entrenador era Vanderlei Luxemburgo. Disputé la Copa de las Confederaciones en México, donde fuimos campeones ante el seleccionado local. Fue una muy buena experiencia. Además, disputé dos encuentros contra la selección argentina, uno en el Monumental de Núñez, y otro en el estadio del Inter de Porto Alegre. Me gustó mucho vestir la camiseta de mi país, representar a Brasil fue lo mejor de mi carrera.

-De cara a Qatar 2022, ¿considera que Brasil es una de las favoritas a ganar la Copa del Mundo?

-Sí, Brasil es una de las favoritas para ganar el Mundial de Qatar. Está jugando muy bien de la mano de Tite y ojalá que se consagre, el pueblo brasilero necesita una alegría. Argentina también es favorita. Ambas son dos grandes federaciones. Cuando se enfrentan, el mundo se paraliza para ver el partido. ¿Viste lo que sucedió en la final del Sub 17 en Francia que terminó con una pelea entre futbolistas de ambos equipos? La rivalidad viene por ahí. No me gusta la pelea, es fea y mala. Cuando juegan al fútbol, se transforma en un partido interesante por las ideas futbolísticas que muestran ambos seleccionados.

Con el Chueco Alves, el técnico con el que más continuidad consiguió (NA)Con el Chueco Alves, el técnico con el que más continuidad consiguió (NA)

-¿Cómo observó la situación del partido que todavía está suspendido entre Brasil y Argentina por las Eliminatorias?

-Es una situación complicada. Yo todavía no conozco el motivo, pero espero que se termine de jugar, que se complete y espero que salga todo bien. Eso no puede volver a pasar. Esa interrupción en el campo de juego entre Brasil y Argentina no fue una buena imagen que dejaron dos de las selecciones más importantes del mundo.

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3ª fecha en Homenaje a los Héroes de Malvinas

A lo largo del fin de semana, en el autódromo Ciudad de Río Grande, se darán las acciones para lo que será la tercera fecha del automovilismo pista de Tierra del Fuego. Muchas expectativas por la cantidad de inscriptos que estarán en pista.

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3ª fecha en Homenaje a los Héroes de Malvinas

Una nueva fecha agrupará en el Autódromo Ciudad de Río Grande a las categorías de la Asociación de Pilotos de Automovilismo Pista con sus categorías Clase 2 y Clase 2 Inyección, y la Asociación de Corredores de Turismo de Carretera Fueguina con los segmentos del TC y el Turismo Pista.
Las expectativas son altas dado que este año en estas categorías no fue lo esperado para los organizadores en lo que respecta al número de inscriptos. El año pasado el Turismo Pista presentaba un parque promedio de entre 15 y 18 autos, cosa que hasta ahora en las dos primeras citas no se llegó a esa base. La más golpeada fue la Clase 2 que tuvo que correr en conjunto con la Inyeccion ya que el parque era muy escueto. Diferente fue lo del TC que venía con muchos problemas para llegar al parque mínimo y esta temporada empezó con todo presentando más de 10 unidades en las dos fechas pasadas.
Respecto de la competencia, el Reglamento Particular de la Prueba marca que el trazado a usarse será el corto del Autódromo Ciudad de Río Grande, y que el sábado desde las 11.30 de la mañana se estarán realizando entrenamientos oficiales y las clasificaciones de las cuatro categorías participantes.
La actividad dominical iniciará a las 8 de la mañana con la apertura del Parque cerrado, verificaciones técnicas y cuestiones administrativas.
A las 9.10 se realizará la reunión de pilotos, y a las 10 iniciarán las pruebas de entrenamiento en tandas de 8 minutos por categoría.
La actividad concreta se dará desde la 11 cuando den inicio las pruebas clasificatorias en tandas de 10 minutos por segmento. Posteriormente, a las 12, empezarán las baterías de todos a 9 vueltas, donde saldrá primero el Turismo Pista, posteriormente la Clase 2, después el TC Fueguino y cerrarán las series la Clase 2 Inyección.
En continuado, en el mismo orden, nuevamente ingresarán al asfalto para concretar sus respectivas finales que serán todas a 18 vueltas. Finalizadas las mismas se producirá la premiación.
Valor de la entrada: $ 200 por persona, toda persona que ingrese al autódromo, ya sea piloto, concurrente, mecánico, etc., deberá adquirir la misma. Menores de 12 años entran sin costo.

FUENTE: EL DIARIO DEL FIN DEL MUNDO

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